domingo, 11 de julio de 2021

El Jardín de La Alcarria

 Mas de 1 año por culpa de la crisis sanitaria, de la pandemia , restricciones, que no hacia un viaje algo largo,aqunque en realidad la comarca pertenezca a la misma CC.AA, pero estaba vetada por tener que pasar por Madrid .

El camino se hace andando, y sin duda con los cambios de la pandemia tambien, hemos tomado conciencia de que hay que fomentar el turismo nacional, por que en realidad este pais tiene rincones increibles, que nada tiene que envidiar a otros paises.

Al final,misión cumplida, por que aunque las grandes exetnsiones de los campos morados de Brihuega, ya fueron visitados por mi en 2 años consecutivos, me quedaba esa espina de ver la villa Briocense engalanada.

Tan mala suerte la mia!!..una vez que llego alli a fotografiar los campos al amanecer, veo que mi cámara vieja , da error..y la otra la especializada en fauna, tambien en el SAT..están confabuladas ambas , o qué?.

Lo único el móvil y lo cierto es que no está muy óptimo qué digamos, pero...por intentarlo....

Eso si, por una nimiedad de cámara estropeada no voy a permitir que me fastidien la visita a la villa,aqunque más tarde hubo otra cuestión que hizo que me diera bajón, pero no es el caso de este blog...


Como cada año, el mes de julio, la floración de la lavanda teñirá de morado los campos y podremos disfrutar de paisajes únicos,y este año veo que sigue habiendo mucha reticencia, a viajar, por que seguimos con las mascarillas, no sé si es por que está el "sindrome de la cara desnuda", el temor a contagiarse a pesar de las vacunas..El caso es que yo, deseando de quitarme la mascara, que con estos calores, es terriblemente insoportable!.

La esencia de Brihuega y sus pueblos de alrededor, como Villaviciosa de Tajuña, es la lavanda , espliego y lavandin..rodeado de las polinizadoras, que como esta ocasión yo sin cámaras, mi gozo en un pozo!!, pero me hizo gracia una ventana decorada , ya que todo el pueblo se vuelca en engalanar la villa, en participar , y desde el Ayuntamiento de Brihuega, fomentan el turismo con las mejores imágenes , no solo de los campos sino de la poblacion amurallada.



Habia gente si claro, lo peor era aparcar y los bares llenos, aprovechando el verano y que no era muy alta la temperatura a pesar de estar más que avisados de la ola infernal del calor ..hoy si que se nota el doble..

Nada más aparcar y caminar hacia la entrada turística al pueblo,la Puerta de la Cadena, ya el aroma intenso de la Lavanda es la referencia de que estás en la capital d dicha planta.

Los puestos callejeros, con sus productos de lavanda, sus jabones, geles, aceites corporales, inciensos, etc..es todo un goce olfativo.



Me habian comentado de un pastel o tarta de lavanda, me he quedado con las ganas, por que imposible y digo imposible, poder degustarlo tranquilamente en un Café, llamado curiosamente La Celestina, al lado de la Catedral briocense. 

Colas para esperar a que algunos levantasen sus posaderas,pero...estaban taaann a gustitoooo..que a mi me entró la impaciencia y allá que me fui a ver la zona vieja , aunque con un helado de lavanda en mis manos que recomiendo, por que fresco y rico, lo más efectivo para mitigar el calor del mediodia, y asi poder aprovechar en quitarme el tapabocas blanco por Dios!!.

Brihuega , deberia de prohibir la mascarilla, por que es un delito no poder disfrutar de los aromas y de la sensación de bienestar que proporciona la planta, ya que pases por donde pases, todo está impregnado de ese olor caracteristico.

De hecho, yo en mi caso uso de vez en cuando incienso de lavanda,es un olor que me trae recuerdos por que a mis padres les gustaba perfumar su casa con ella..pero en plan spray.



Recorriendo Brihuega,esas callejas estrechas en las que la luz del sol, apenas podia pasar, sus rayos daban luz y claridad a los paraguas morados tan caracteristicos y llamativos que todos se fotografiaban ..bamderolas, lazos , sillas,etc..todo de color morado!

 



Cuando el calor no aprieta tanto, a eso de las 19,30 es la hora idónea para ver esos campos a la caida de la tarde, ese color morado intenso, a juego con el ocre de la tierra..es toda una experiencia sensorial.

Esta vez sin cámara , no merecia la pena quedarme hasta el atardecer, a pesar de todo , lo que una noticia tuve por watshap,no quise desperdiciar la visita aún ya habiendo visto el esplendor y la belleza de la Villa..



   Y a eso de las 14,30 sali de Brihuega, fui a ver los campos a esa hora donde la luz es fuerte, admirada quedé por que parece que el azul del cielo se besa con el morado de los campos...

 

 Si vistamos tengamos respeto, algunos  terrenos están vallados, para que la gente no se meta entre ellos y pueda arrancar o deteriorar las plantas, la mayoría son fincas privadas de agricultores briocenses y de sus alrededores, ya es su medio de vida, así que visita, disfruta y respeta.


Asi que hay dias, hay veces que el mundo, se me cae encima, como ayer...pero esbozo una sonrisa, disfruto del momento..lo más valioso es estar bien con uno mismo.

lunes, 5 de julio de 2021

Aquellos ruidos del mar en verano...

 Hay veranos que nos llevaremos encima para siempre, veranos que recordaremos, veranos que soñaremos vivir todavía.


Aquellas lejanas vacaciones junto al mar Mediterráneo en la playa de Cullera,aquellas tardes de caida del sol, en el que la gente lucia sus mejores galas veraniegas en el paseo maritimo..

Se dejaban caer antes de irse a cenar, en las terrazas del paseo, repletas de gente, bien unos en las horchaterias, otros en restaurantes dando buena cuenta de los pescaitos que el Mediterráneo ofrece..


Unos con helados, otros con la bebida tradicional de la tierra de Las Fallas, la horchata y sus fartóns, esos canutillos, con sabor a bizcocho, pero que tampoco me parece sepa a bizcocho..


Pequeños placeres , que después de la venta del apartamento, siguieron estando presentes, en estas tierras sin mar ni costa, y que apetece con estas tórridas temperaturas tomar.

Mi  madre, siempre solia traerla , sin estar en la playa ya, con lo que no he dejado de perder esa costumbre.

Aquellos recuerdos de largas estancias en la playa , con mi familia, años antes en Gandia celebrando los primeros 5 años de la vida de mi hermano en compañia de mis tios , primos y la madre de mi padre..

Recuerdo aquellas excursiones en un Seat 124 rojo de mi tio, en el que dentro iban 5 adultos y 4 niños, aunque mi prima ya no era tan niña..madre mia si es ahora cuando nos pilla la Guardia Civil..

En aquel coche, recorriendo los pueblos de la costa, y que cuando se abrian las puertas, debia ser puro espectáculo, de ver adultos y niños saliendo todos casi a la vez, y por que no habia perro, sino se pensarian que éramos ambulantes.!!.

Cuantas generaciones de familias de Madrid, pasando los veranos en la costa , que por algo se empezó a conocer como las "playas de Madrid", vacaciones a la usanza de los felices años 70, 80..Echo de menos aquel tiempo en el que mis vacaciones duraban todo el verano, al sol tumbada como una lagartija, y profundamente dormida como un bebé, por que el rumor del vaiven de las olas, la brisa fresca,eso era como una cancion de cuna para mi..

Cuántas veces mi madre, bajaba a eso de las 10 noche a la playa, por que yo seguia durmiendo ahi, a la orilla, como una especie de elefante marino..



Veranos , donde empezaron besos furtivos , bajo la luz de la luna, embriagada por el dulzon olor de los galanos de noche, y rodeada de los hibiscus..amores de verano que nunca más se supieron..

Hoy después de varios veranos, que no tomaba horchata es la primera vez en mi casa, que vuelvo a degustar fartons y la bebida de chufa..me he dado ese pequeño capricho,mojando el canutillo...


Desempolvar esos recuerdos, esas memorias de tiempos atrás, felices en su dia, de aquellos veranos inolvidables,  miro hacia la ventana del pasado regresando a aquel tiempo, que aunque digan todos los veranos son iguales, en el fondo no lo son..cada tiempo su cosa y cada cosa a su tiempo,pero a estas alturas de mi vida claro que siento añoranza , por que aqui,sin playa, sin olor a salitre sin mar azul infinito, sólo el canto de las aves, el calor de secano de las tierras toledanas, tambien una horchata sabe bien, pero jamás jamás, sabrá mejor que esas con sabor a mar , que la brisa marina revoloteaba en mi cabello y en mi cara asomándo la felicidad.


Llévame de vuelta a ese verano, con las palmeras, la brisa del mar, el caminar junto al mar azul, el aire caliente y el cabello basado por el sol.