lunes, 5 de julio de 2021

Aquellos ruidos del mar en verano...

 Hay veranos que nos llevaremos encima para siempre, veranos que recordaremos, veranos que soñaremos vivir todavía.


Aquellas lejanas vacaciones junto al mar Mediterráneo en la playa de Cullera,aquellas tardes de caida del sol, en el que la gente lucia sus mejores galas veraniegas en el paseo maritimo..

Se dejaban caer antes de irse a cenar, en las terrazas del paseo, repletas de gente, bien unos en las horchaterias, otros en restaurantes dando buena cuenta de los pescaitos que el Mediterráneo ofrece..


Unos con helados, otros con la bebida tradicional de la tierra de Las Fallas, la horchata y sus fartóns, esos canutillos, con sabor a bizcocho, pero que tampoco me parece sepa a bizcocho..


Pequeños placeres , que después de la venta del apartamento, siguieron estando presentes, en estas tierras sin mar ni costa, y que apetece con estas tórridas temperaturas tomar.

Mi  madre, siempre solia traerla , sin estar en la playa ya, con lo que no he dejado de perder esa costumbre.

Aquellos recuerdos de largas estancias en la playa , con mi familia, años antes en Gandia celebrando los primeros 5 años de la vida de mi hermano en compañia de mis tios , primos y la madre de mi padre..

Recuerdo aquellas excursiones en un Seat 124 rojo de mi tio, en el que dentro iban 5 adultos y 4 niños, aunque mi prima ya no era tan niña..madre mia si es ahora cuando nos pilla la Guardia Civil..

En aquel coche, recorriendo los pueblos de la costa, y que cuando se abrian las puertas, debia ser puro espectáculo, de ver adultos y niños saliendo todos casi a la vez, y por que no habia perro, sino se pensarian que éramos ambulantes.!!.

Cuantas generaciones de familias de Madrid, pasando los veranos en la costa , que por algo se empezó a conocer como las "playas de Madrid", vacaciones a la usanza de los felices años 70, 80..Echo de menos aquel tiempo en el que mis vacaciones duraban todo el verano, al sol tumbada como una lagartija, y profundamente dormida como un bebé, por que el rumor del vaiven de las olas, la brisa fresca,eso era como una cancion de cuna para mi..

Cuántas veces mi madre, bajaba a eso de las 10 noche a la playa, por que yo seguia durmiendo ahi, a la orilla, como una especie de elefante marino..



Veranos , donde empezaron besos furtivos , bajo la luz de la luna, embriagada por el dulzon olor de los galanos de noche, y rodeada de los hibiscus..amores de verano que nunca más se supieron..

Hoy después de varios veranos, que no tomaba horchata es la primera vez en mi casa, que vuelvo a degustar fartons y la bebida de chufa..me he dado ese pequeño capricho,mojando el canutillo...


Desempolvar esos recuerdos, esas memorias de tiempos atrás, felices en su dia, de aquellos veranos inolvidables,  miro hacia la ventana del pasado regresando a aquel tiempo, que aunque digan todos los veranos son iguales, en el fondo no lo son..cada tiempo su cosa y cada cosa a su tiempo,pero a estas alturas de mi vida claro que siento añoranza , por que aqui,sin playa, sin olor a salitre sin mar azul infinito, sólo el canto de las aves, el calor de secano de las tierras toledanas, tambien una horchata sabe bien, pero jamás jamás, sabrá mejor que esas con sabor a mar , que la brisa marina revoloteaba en mi cabello y en mi cara asomándo la felicidad.


Llévame de vuelta a ese verano, con las palmeras, la brisa del mar, el caminar junto al mar azul, el aire caliente y el cabello basado por el sol.


1 comentario:

  1. Que bonitos recuerdos.
    Es cierto que el interior del 124 era como el camarote de los hermanos Marx.
    Ojalá volvieran para poder aprovecharlos más.
    Un beso prima.

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